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miércoles, 13 de febrero de 2019

EL DERECHO EDUCATIVO Y LA EDUCACIÓN DEL “SER”


En primer lugar tenemos que dejar atrás el concepto de que la educación solo se entrega en la escuela, como habita geográfico, y en segundo lugar que la enseñanza consiste en la trasmisión de conocimientos a los educandos.
                Tenemos que ver que la educación está en todas partes, a cualquier edad, y se adquiere por experiencia propia fundamentalmente.
                La educación comienza en la familia, desde el momento del nacimiento se empieza a aprender y experimentar.
                Es la familia, la que por mandato natural, debe construir los primeros escalones de nuestro “SER”.
                El primer escollo que debemos superar es el tremendo deterioro que hoy sufre el ambiente familiar en su gran mayoría; por este motivo lo que pensamos en educar debemos poner manos a la obra para construir un sustituto de la primera educación, antes de ir a la escuela.
                Debemos ocuparnos de todos esos niños desvalidos y sin educación, que se encuentran abandonados o con sus progenitores sin posibilidad de darle educación, por dificultades económicas o ignorancia de sus padres.
                Para rescatar a esos niños debemos concientizarnos como sociedad que todos hemos venido a servir y que por ello entre todos tenemos que constituir una familia alrededor de esos niños para cubrir sus necesidades educativas y naturales.
                Como sociedad debemos entender que la educación es el primer derecho humano, y que para que se cumpla ese derecho, tenemos el deber y la responsabilidad de probar los medios adecuados para que esos niños reciban educación.
                Ya hemos manifestado anteriormente que el derecho a la educación, no es –como se creía anteriormente- que el niño vaya a la escuela, sino que el concepto se viene ampliando, porque no basta que asista a un lugar físico, sino que debemos asistir al menor en todo lo que necesita para poder recibir educación, como ropa, comida, elementos didácticos etc.
                También hemos dicho que la educación no es de los políticos, ni del sistema estatal; es una responsabilidad de toda la sociedad.
                De lo que se trata ahora es de ampliar ese concepto de educación, ahora también será necesario constituirnos como una gran familia para apoyar a todos los niños que necesiten por abandono, que se le pueda educar desde el nacimiento en la construcción del “SER”.
                El hombre de hoy debe ser educado construyendo su “SER” desde que nace, no podemos dar la espalda e ignorarlo egoístamente, porque de esa manera no cumplimos con el principal derecho humano  y nunca podremos superarnos como sociedad.
                Es decir que educar hoy es constituir una gran familia que ayude a que todos los niños sean educados desde su nacimiento, en forma espiritual para lograr la evolución de su “SER”.


https://twitter.com/RESoriaVerdera/status/1095347662386356224


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martes, 12 de julio de 2016

DEBATE SOBRE UN MODELO DE GESTIÓN DEL CONFLICTO INTEGRADO, DEMOCRÁTICO E INCLUSIVO



El proceso de mejora de la convivencia y su influencia en los procesos de aprendizaje y los VALORES DE CIUDADANÍA requiere de una apuesta por un plan continuo que sea desarrollado por un grupo de la escuela y en lo posible por los padres de alumnos y toda la Comunidad Educativa.
PREVIO: DEBATIR SOBRE EL MODELO DE CONVIVENCIA LLEGAR A UN ACUERDO COMUN SOBRE GESTION CONFLICTOS

LOS TEMAS CENTRALES E INDICADORES PARA SU DESARROLLO

1.-LA CREACIÓN O CONSOLIDACIÓN DE ESTRUCTURAS DE PARTICIPACIÓN

- En el aula: Comisión de Ciudadanía de aula: delegado/ subdelegado/ persona incentivada
- En la escuela: Comisión de Orientación: Alumnos Delegados / Docente Tutor de  Convivencia,              Padre/Madre vocal de aula. Todo conectado a Comisión de Convivencia.
- En la familia: Reunión periódica de los miembros, con tareas específicas semana/quincena


2.-REELABORACIÓN DE NORMATIVA A PARTIR DE PROBLEMAS CONCRETOS
2.1.-En el aula: inicio, durante la tarea, con los deberes y material, el trato entre alumnos-profesores
2.2.-En la escuela: entradas-salidas, recreos-baños, patios, cambios de clase, limpieza-Higiene
2.3.-En la familia: tareas de casa, horarios deberes  y de ocio, vestuario, TV, móvil, ordenador
2.4.-En la calle: patrimonio histórico-artístico, limpieza, ruidos y ocio, espacios                 deportivos-        culturales.

3.-LA REELABORACIÓN DE CONSECUENCIAS ANTE EL ERROR CON ÉNFASIS EN EL CLIMA POSITIVO MEDIDAS INCENTIVADORAS

3.1.-Campaña previa de incentivación en metodología de aula/familia/barrio.
3.2.-Sondeos y Encuestas sobre actividades preferidas, hobbies.
3.3.-Creación de voluntariado de aula y escuela, Comunidad Educativa.
3.4.-Dinamización de actividades en recreo y extras, dirigidas por liderazgos positivos y algunos en ARISTA: Campeonato de recreo, concursos NNTT-TICS.
3.5.-Batería de incentivos pactadas en aulas y escuela con la Comisión de Convivencia.
3.6.-Batería pactada de trabajo social ante los errores: que mejoren el medio aula-escuela.
3.7.-Batería de medidas punitivas pactadas: intentando pocas excluyentes y pasivas.


4.-COORDINACIÓN DEL PLAN CON TIEMPO PARA PLANIFICARLO Y  CREACIÓN DE ESTRUCTURAS ESPECÍFICAS PARA SEGUIMIENTO
4.1.-Persona coordinadora con tiempo y horario, perfil  adecuado, formación continua
4.2.-Equipo coordinación con tiempo: J. Estudios, Orientadora, Coord. Ciudadanía…
4.3.-Responsabilidad familiar en conducta, seguimiento concreto de trabajos diarios: agendas



5.-EL PAPEL DE LA REVISIÓN DEL CURRICULUM
5.1.-Puesta a punto de la oferta educativa, desde los horarios posibles, según fracaso…
5.2.-Puesta a punto de la Metodología con mínimos de motivación y evaluación para acuerdos y pactos de aula.
5.3.-Acordar los valores de Ciudadanía que deben integrarse en el currículo y el papel de el plan de Acción Tutorial, las áreas y asignaturas, la familia y el contexto.
5.4.-Priorizar según el contexto las competencias de Ciudadanía que apoyen el clima escolar de aprendizaje y aseguren una formación integral: Debate con informe trimestral.



6.-PAPEL DE LA FORMACIÓN CONTINUA: DEBATE DE MÍNIMOS COMUNES
6.1.-La formación interna al colectivo sobre CONVIVENCIA Y DISCIPLINA, sobre valores de ciudadanía, para un Modelo común de mínimos.
6.2.-Formación en temas específicos como disrupción, mediación y alumnado ayudante, papel de la Comunidad Educativa.
6.3.-Formación sobre habilidades sociales y plan de acción tutorial.



7.-EL PAPEL DEL CONTEXTO Y SUS SERVICIOS DE APOYO
7.1.-El trabajo de la escuela y las escuelas con las familias.
7.2.-El trabajo y plan Escuela-Familia con los servicios sociales del contexto.
7.3.-La integración en el modelo de trabajo de varios colectivos de peso: policía local, organizaciones comunitarias, etc.


8.-PAPEL DE LA ORGANIZACIÓN: PARTICIPACIÓN REAL-PROBLEMA REAL
8.1.-Rentabilizar los perfiles diversos dando salida a sus intereses sobre el plan común.
8.2.-Definir bien los tiempos y los espacios para la coordinación.
8.3.-Asegurar una información motivadora, viva, que conecte con intereses reales


9.-EL PAPEL DE LAS INFRAESTRUCTURAS
9.1.-Diagnóstico común sobre medios y necesidades de la escuela/familia y  plan de mejora.
9.2.-Idem sobre el contexto y mínimos educativos y culturales, priorización del plan.


10: LAS DECISIONES EN  EQUIPO  BASE CON PACTOS PARA AVANZAR
10.1.-En el aula: tutor y comisión de convivencia ciudadana.
10.2.-En un aula revuelta: equipo educativo y comisión de convivencia ciudadana.
10.3.-En una escuela compleja: equipo directivo-Comisión de Convivencia Ciudadana-Comisión de Orientación y Comisión de Convivencia de la escuela.
10.4.-En una familia y contexto: reuniones periódicas con acuerdos, siguiendo modelo común.

sábado, 14 de mayo de 2016

EL DERECHO EDUCATIVO ORGANIZA A LA ESCUELA COMO INSTITUCIÓN SOCIAL.




Podríamos empezar por decir que: “El espacio de la escuela, es uno de los más importantes en la formación de niños, niñas y adolescentes; es, junto con el familiar, fundamental para la socialización y aprendizaje; es donde se debe educar para una vida en democracia. La escuela está llamada a cumplir este rol, es un lugar privilegiado para aprender no sólo conceptos esenciales sobre derechos y deberes, sino la manera de ejercerlos”.

Como es evidente, la escuela como institución social desempeña un papel de gran trascendencia: la escuela posee las normas y a la vez es obligación de ésta velar por los derechos de los educandos, trabajando en la clase de forma lúdica para lograr que los estudiantes reconozcan y reclamen sus derechos.

La escuela debe basarse en la construcción de las habilidades y virtudes de la democracia entre los sujetos participantes de una sociedad que generan normas de convivencia, logrando construir el concepto de formación ciudadana.

Entendiendo este concepto como una práctica social que tiende a la participación y cooperación de los actores educativos: Y es la sociedad el medio apropiado para que ellos empiecen a apropiarse de cada uno de sus derechos y a su vez la comunidad educativa se constituya en un ámbito escolar, donde se regulan las acciones de todos sus miembros. De esta forma, se podrá resolver los conflictos de manera pacífica por medio del diálogo, la cooperación, la ayuda mutua y la solidaridad.

En este orden de ideas, la escuela es la responsable de la educación del ciudadano, en la que debe orientarse a formar subjetividades democráticas y a fortalecer los espacios escolares, desarrollando en los educandos autonomía y juicio político que permita la participación activa tanto en la comunidad escolar como en otros escenarios.

Entonces, la escuela como institución social permite no sólo la adquisición de los conocimientos esenciales sobre la sociedad y la mejor forma de participar en ella (aprender a vivir consigo mismo, con los demás y con la naturaleza), sino que exige también la adquisición de aquellos conocimientos y estrategias de transformación, de conducirse por nuevos valores, socialmente construidos, que respondan con creatividad a las nuevas problemáticas planteadas en el presente y en el futuro.

Según lo anterior, los sujetos utilizan los conocimientos adquiridos en la escuela de forma crítica, reflexiva y creativa para transformar su entorno, logrando mejorar la sociedad, enfrentando problemas, situaciones y garantizando la participación y la convivencia armónica.

sábado, 12 de diciembre de 2015

PAUTAS PARA DESARROLLAR EL PLAN DE DERECHO EDUCATIVO PARA LA CONVIVENCIA ESCOLAR (PDECE)

1.-Pautas para el desarrollo del modelo y la realización del Diagnóstico Inicial 1. a.-Procesos entrenados, vividos a modo de simulacros, previo al acuerdo entre sectores. El ejercicio de autorrevisión que se propone realizar en los diferentes sectores debería ser “entrenado” antes de su puesta en marcha. Se trataría de realizar un taller en cada sector (Docentes, Alumnos, Padres, no docentes etc.) para que, una vez entendido el proceso y sondeada la propuesta ideal, se ponga en práctica; sin pretender que en el proceso participativo se deba imponer lo ya entrenado. 1. b.-Partir de problemas reales y destacar logros tanto de alumnado e hijos como del docente y tutores. No es posible iniciar procesos de mejora si no existe un consenso entre los implicados que concrete cuáles son las conductas que distorsionan la marcha normal del aprendizaje y la convivencia. Se trata de categorizar los problemas a partir de momentos concretos del día y actividades regladas que aseguran un punto de observación preciso. Es necesario superar las frases ambiguas de “qué clima tan desorganizado”, “cuánta indisciplina”, y ser capaces de identificar y describir las conductas concretas que afectan y enrarecen el clima de aprendizaje. Para realizar el diagnóstico es preciso ser honestos y auto-críticos, y reconocer tanto las conductas disruptivas del alumnado, - en su caso, de los hijos o jóvenes en la calle, como veremos cuando se trate del ámbito familiar o social-, como las de los docentes, pasando por familias, etc. No se pierde autoridad por reconocer que tienen lugar conductas favorecedoras de climas disruptivos; al contrario, con ello el adulto se convierte, en un plano de igualdad, en el garante democrático de un proceso interno de mejora pactado, por lo que se ve reforzada su autoridad y tutoría. El esfuerzo previo que supone tendrá sin duda su recompensa: el alumnado, los hijos, los jóvenes, valorarán el plano de igualdad del diagnóstico realizado, lo que les comprometerá de forma más efectiva. En general, el grueso del grupo de clase dará un paso adelante, en relación con la corresponsabilidad en el aula y la escuela, cuando haya vivido un proceso en el que su voz cuenta y llega a formar parte de la normativa diaria y del articulado de las normas de convivencia escolar. Una vez ganada la mayoría democrática, será posible dedicarle un tiempo especial al reducido grupo de conductas “rebeldes” y a la normativa común establecida. 1. c.-Analizar las causas de las problemáticas mediante talleres y encuestas realizados con ese fin. En paralelo con el análisis y la observación de las conductas diagnosticadas como favorecedoras de la disrupción (a las que habrá que dedicar de especial atención en reuniones de claustro docente, comisión pedagógica, equipos educativos, departamentos, momentos de aula; en familia: encuentros de Asociación de Padres reuniones de sábado en casa; en el campo social: asambleas con asociaciones de jóvenes, con educadores sociales, etc.), hay que analizar la posible causa que existe detrás de cada conducta disruptiva, lo que permitiría hablar de proceso de mejora o alternativas. Así, reconocer que no se atiende bien en clase puede llegar a relacionarse no sólo con la responsabilidad del alumno, sino con la metodología que empleamos como docentes y por tanto con la necesaria renovación en el conjunto de la gestión del aula. Este trabajo compartido nos permite aterrizar en trabajos de consenso para acordar unos mínimos comunes a todo el claustro docente sobre metodología y evaluación: una de las piezas básicas para iniciar un plan de mejora. 1. d.- .Analizar medidas actuales y alcance, necesidad de cambio Hay que dedicar tiempo a comentar y analizar las medidas que suelen tomarse ante cada conducta, para lo que se podría, en el caso de las Escuelas, revisar los partes que se firman y las sanciones que se aplican. Indagar, a través de un pequeño estudio, qué tipo de partes emitimos en un claustro docente, qué medidas se aplican, quiénes lo firman y con qué razones, mostraría el nivel de consenso que existe a la hora de aplicar el modelo de convivencia del centro. En algunos casos, tan solo analizar y describir los partes, sus motivos y quiénes lo firman-dónde-cuándo- a quién…, ha servido para realizar una puesta en común del propio modelo de convivencia en la Escuela y, como consecuencia, ha permitido reducir la indisciplina, gracias al avance de estrategias de mayor diálogo y conciliación. 1. e.- Las consecuencias en el modelo democrático Pretendemos elevar las consecuencias o medidas ante el incumplimiento de normas a la categoría también de normativa creada con la participación de todos los sectores de la Comunidad Educativa, fundada en valores no negociables y conocida y aceptada por todos, tanto en las aulas como en el conjunto de la Escuela, de manera que se entiendan como una parte del acuerdo, para evitar así que el proceso de negociación contemple sólo las normas, pero deje la aplicación de las consecuencias a criterios tal vez arbitrarios. Dentro del proceso de elaboración de las consecuencias, proponemos dedicar una atención especial a las usadas con el alumnado más disruptivo, que es el que necesitamos integrar con mayor urgencia. Para ello, hay que favorecer procesos de motivación y de incentivación de climas positivos. 1. f.- Promover una visión y versión positivas del clima escolar, los incentivos y la disciplina A la hora de acordar las consecuencias ante el incumplimiento de las normas, sería muy conveniente favorecer climas positivos, lo que obliga a desarrollar estrategias que permitan que todos los alumnos perciban a la Escuela como un lugar cercano. Para ello se puede partir de entrevistas y cuestionarios sobre aficiones, pasatiempos, etc., de manera que recabemos información sobre todos los perfiles de alumnado, y especialmente del que hemos denominado disruptivo. Organizar campeonatos deportivos, o de manualidades e inventos, y situar al frente a alumnado que manifiesta una difícil integración en la vida diaria del aula, equivale a abrir nuevas expectativas y favorecer estrategias inclusivas, que servirán de complemento y contraste cuando sea necesario aplicar medidas de integración ante la reiteración de incumplimientos. El alumnado disruptivo encuentra más sentido a integrar sus conductas en la normativa acordada ante las posibles medidas por actos de indisciplina – lo que hace que su equipo pierda un líder- por la exclusión de la sesión de clase donde debía realizar trabajos sobre gramática o geografía. El trabajo que proponemos en relación con la búsqueda de consecuencias positivas e incentivadoras, tales como la organización de espacios en el aula y en la Escuela que motiven el esfuerzo, acompañen la vida diaria de momentos de felicidad que toquen sus emociones y sus aficiones preferidas, es una apuesta por la inclusión e integración. 1. g.- Ante la falta de diligencia en el cumplimiento: los trabajos de rehabilitación social El modelo democrático inclusivo busca la concreción de medidas que impliquen trabajo social, de manera que el centro, el aula y el grupo entiendan como una seña de identidad del modelo de convivencia de su centro, que el incumplimiento de una norma ya acordada, debe ser pasible a realizar tareas que ayudan a mejorar el entorno, reparaciones necesarias, embellecimientos y adornos que animan la vida escolar. Mejorar un patio o una biblioteca permite una relación de corresponsabilidad con el entorno; si se lleva a cabo en pequeño grupo, se hace posible esa reparación que debe producirse entre los afectados por un determinado conflicto de manera que el aspecto relacional cuente en la reparación de los daños causados. Las experiencias indican que estas medidas rehabilitadoras permiten reflexionar sobre las conductas y sus consecuencias con mayor alcance que lo que se consigue con las de medidas punitivas basadas en los miedos sancionatorios y/o excluyentes. 2.-Propuesta de nuevas normas surgidas desde la participación Junto con el proceso de revisión de conductas, causas y medidas tomadas, es necesario impulsar un proceso simultáneo de elaboración de nuevas normas hasta lograr un consenso general. Aparentemente, lo ideal sería poder realizar el trabajo en frío, sin personas concretas implicadas en incumplimientos de normas o en frentes de conflicto. Pero esto llevaría a acuerdos que, pasado un tiempo, y a la hora de hacer que las normas se cumplan, pueden terminar en expresiones como: “si lo sé no acuerdo ni apruebo nada…”, lo que da idea del alcance de normas aprobadas y surgidas del análisis entre todos, frente al modelo de normativa impuesta desde arriba. En el marco de la tutoría, el momento de aula (denominado así cuando en cualquier actividad o área sucede un acontecimiento que permite analizar y debatir alguna problemática de alcance y que da lugar a normativa nueva) ha de ser un proceso guiado por la Comisión del Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (PDECE), que permita auto-responsabilizar a cada grupo-clase. 3.- El papel de la conciliación, la mediación y el voluntariado-alumnado ayudante Las comisiones de ciudadanía de aula, a través de las Juntas de delegados de alumnado o familias, son el eje de la Comisión de Convivencia de la Escuela. Proponemos también que la Escuela disponga de una Comisión de Ciudadanía que coordine la mejora del aula. Para dosificar la intensidad de las problemáticas que se van abordando podría generalizarse la idea de que el voluntariado o la figura del alumno ayudante sirven para organizar el día a día de las situaciones leves; que para las actuaciones de gravedad media entre iguales cabe poner en marcha sistemas de mediación; y que para enfrentarse a problemas y conductas graves cabe recurrir bien a la Mediación o a la Conciliación, desde la Comisión de Convivencia de la Escuela, representativa de todos los sectores y responsable de la puesta en marcha de las normas y consecuencias pactadas. En el aula podrían favorecerse, a través de la participación de voluntariado, algunas responsabilidades elegidas cada mes o trimestre, que podrían ser individuales o de pequeña comisión (lecturas, club de poetas, científicos, deportes…). Proponemos una evaluación de cada coordinación desde el grupo-clase y autoevaluación mensual en tutorías con medidas de afirmación positiva ante el cumplimiento de proyectos concretos que es obligado concretar y diseñar, que pasa a validar el esfuerzo y forma parte del currículo evaluable complementario. En paralelo, en la Escuela aparecería una estructura de participación regulada similar a la de aulas, favorecedora de una participación activa en consonancia con los objetivos del Proyecto Educativo y el Plan Anual, con apoyos-incentivos de reconocimiento público. 4.-Delegados y delegadas, la comisión de ciudadanía Es la herramienta de conexión para las responsabilidades compartidas. Importa por ello hacer las cosas bien en el tema de la elección y el ejercicio de los delegados, dando tiempo a la presentación de proyectos, con equipos a modo de directivos del aula, representando distintas sensibilidades. Se ha llevado a cabo experiencias en algunas Escuelas con hasta tres responsables de ciudadanía por aula, elegidos, con roles de delegado, subdelegado y con una tercera persona como “defensora de la ciudadanía”. Esto configura la primera pieza de participación permanente que, unida a los posibles mediadores y al voluntariado, hace del aula un lugar de aprendizaje riguroso de la democracia, a través de proyectos que pueden ser evaluados y tener peso y presencia en el currículo. También existen experiencias innovadoras que integran en el aula a representantes familiares como vocales de aula, cuyo conjunto da lugar a una Junta de Familias que refuerza la vida de la Asociación de Padres y apoyan la gestión del aula. 5.-La Comisión de Ciudadanía de la Escuela como base para la formación del Consejo Escolar
Abogamos por la constitución democrática de la Comisión de Convivencia que denominamos de Ciudadanía pues tratamos de que aborde el tema de los valores necesarios para una formación ciudadana democrática. Desarrollar procesos de elección de los miembros de cada sector, determinar tiempos y casos en los que intervenir, procesos para su participación en la reelaboración de las normas de convivencia escolar, intervención en la gestión de la convivencia para los casos especiales, etc., generaría un hábito democrático de formación ciudadana. Como lugar de encuentro, la Comisión de Ciudadanía sería el observatorio desde el que valorar la marcha de la Escuela, dinamizar campañas que lleguen a los diferentes sectores, generar participación del entorno escolar.

lunes, 23 de septiembre de 2013

CAPACITAR EN ACUERDOS DE CONVIVENCIA

El Derecho Educativo para la Convivencia Escolar (P.D.E.C.E.), es el proceso formativo, continúo y permanente que fundado en valores pretende desarrollar una cultura escolar que ayude a los sujetos de la comunidad educativa a crear normas de convivencia idónea para afrontar los conflictos escolares y resolverlos de forma pacífica y justa.

Se propone cambiar las normas escolares rígidas y autoritarias, por normas de convivencia basadas en el sentimiento del amor por el otro, en lograr el bien común y la formación en valores de toda la comunidad educativa.

Las normas deben contener en su esencia las tramas de sentimientos, y emociones que se generan y cultivan en la comunidad escolar, deben servir para regular la base de la afectividad humana, no se pueden concebir las normas como un herramienta para lograr el clima ideal del aprendizaje, esto lleva a sobredimensionar el régimen disciplinario, sino por el contrario las normas deben servir como una manera de aprender a convivir con el otro por medio del afecto mutuo.

Las normas deben representar el canal conductor de los sentimientos hacia uno mismo, hacia los otros, hacia la escuela y hacia la sociedad, deben ser el muestrario de los buenos sentimientos generados y desarrollados entre todos los integrantes de la comunidad educativa.

Las normas de convivencia escolar deben tener la capacidad de motivarnos y de regular adecuadamente las relaciones que tenemos con los otros integrantes de la comunidad educativa.

La nueva escuela debe asumir el compromiso no solamente de enseñar conocimiento, sino también enseñar a ser y a relacionarse por medio del las normas de convivencia escolar. Para ello debe enseñar a toda la comunidad educativa a convivir en sociedad, aprender a respetarse a sí mismo y a respetar a los demás, ejercitando la solidaridad y compasión con los más desfavorecidos.

Las normas de convivencia deben evitar –en lo posible- toda disposición de vigilancia, amenaza y/o castigo, y apelar a la concientización de cada individuo sobre el respeto mutuo para la efectividad de su cumplimiento.

Cada escuela es única, diferente, por lo que debe concebir sus propias normas, que contengan sus particularidades y su cultura regional, que sea fruto de su historia y que contenga las peculiaridades de su gente y de su entorno.

El derecho en la escuela se viste de normas de convivencia para lograr una cultura de paz, y busca dar un salto espiritual que lo transforme en herramienta indispensable del contrato social de la comunidad educativa para vivir en armonía en la escuela y en la sociedad.

Para ello debemos estar dispuesto a recrear la comunidad educativa de una nueva forma, con nuevos acuerdos basados en valores olvidados que permitan acuerdos entre los miembros que conforman la comunidad escolar que reflejen comprensión sobre la necesidad de abandonar la competencia y la lucha, y reemplazarla por paz y armonía.

Los nuevos acuerdos a lograr en la comunidad educativa deben producir normas de convivencia que lleven a la escuela y a la sociedad a dar un salto gigantesco desde donde está ahora –sumida en la violencia- y llevarla hacia una sociedad altamente evolucionada. Para lograrlo debemos plantearnos un plan que con pequeños pasos dados día tras día, nos lleve a la transformación deseada.

Las llamadas Escuelas de padres y madres (que muy bien podrían convertirse en
Escuelas de la Comunidad Educativa) tienen en sí mismas un germen de formación que puede extender sus efectos a toda la escuela.

Son excelentes medios de formación y actualización. Los padres y madres que acuden a ellas dan a los hijos un ejemplo de actitud positiva hacia el aprendizaje. Todos somos educables, en todos los aspectos y en todos los momentos de la vida.

La participación, solidaridad y compañerismo; el descubrimiento del otro, su reconocimiento y respeto en lo que sea debido, así como la discrepancia y crítica constructiva; el distribuirse responsabilidades en proyectos conjuntos y dar cuenta de las mismas, o la capacidad de valorar los comportamientos propios y ajenos a la luz de los valores propios de una ciudadanía democrática, deben fundamentarse en todos los saberes escolares que amparan esas normas de la vida en común y, al tiempo, ser vividos en la trama de relaciones y experiencias del currículo escolar, la vida en la escuela, desde la tutoría, por poner un caso, hasta en los patios de recreo, las relaciones entre profesores y alumnos y las de los alumnos entre ellos mismos, las relaciones y dinámicas de trabajo dentro de la escuela y también en sus alianzas con las familias, la comunidad y el entorno.

Se trata de una forma de concretar el aprendizaje dialógico, que es el que resulta de las interacciones que produce el diálogo igualitario, esto es, un diálogo entre iguales, para llegar a consenso, con pretensiones de validez.

 El concepto pasivo que existía de gobernabilidad y democracia obviaba el efecto cambiante del contexto actual. Hoy en día, la participación activa de los ciudadanos es no sólo posible, sino también deseable como elemento imprescindible para la democracia y de refuerzo de dicha gobernabilidad. No es posible una comunidad abierta, sin individuos reflexivos y autónomos, críticos y constructivos, pues sólo de ese modo puede hacerse posible su transformación.


Es preciso, entonces, la formación de los ciudadanos en aquel conjunto de virtudes y carácter (hábitos) que hacen agradable (además de posible) la vida en común. Cabe considerar, si no como valor superior en una escala, sí como base práctica de los restantes, el comportamiento “cívico”. Contribuir a la formación de ciudadanos es considerar como objetivo de la educación capacitar a los futuros ciudadanos, conjuntamente, tanto a ser individuos autónomos (“aprender a ser”), para orientarse de modo propio en la esfera pública; como a vivir con aquellas virtudes cívicas necesarias para asumir y profundizar la democracia (“aprender a vivir juntos”), que señala el Informe Delors. 

Una capacidad propia de juicio debe conjugarse con unos marcos comunes, propios de la identidad comunitaria, que conduzcan a solidarizarse, compartir y colaborar.